En Alemania y Austria es costumbre, sobre todo en los "Kneipen" (bares tradicionales) de clase media y obrera, golpear con los nudillos en la mesa cuando te unes a un grupo de amigos o compañeros que están ya sentados o cuando te vas.
Es muy práctico y se usa para ganar tiempo, porque te evitas el tener que saludar a cada persona al llegar o marcharte.
En este caso sólo se dan uno o dos golpes, en lugar de los diez o más que se dan como forma de aplauso en medios académicos, después de un buen discurso o una conferencia.