Este gesto expresa la imagen del cerebro dando vueltas como una pelota en el cráneo, y sugiere que la persona a la que se dirige está fuera de control.
Su uso está muy extendido, pero en Alemania y Austria es extremadamente insultante. La policá puede detener a los conductores que usen este gesto. Para evitarlo, algunos alemanes apuntan el dedo a la mejilla en lugar de a la sien… ¡para escudarse en un supuesto dolor de muelas si la cosa se pone fea!