Los estudiosos del folklore lituano explican que esta tradición viene del hecho de que el umbral se considera la línea divisoria entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Bajo el umbral reside el espíritu de nuestros ancestros.
Otros simplemente pretenden que el estrecharse las manos a través del umbral trae mala suerte, provoca discusiones o incluso puede perjudicar la relación entre los protagonistas del apretón.