Como signo de respeto, en la mayorá de sitios de culto, cubrirse el cuerpo es una buena idea: especialmente los hombros, brazos y piernas.
En algunos países, y no sólo en los sitios de culto, lo cortés es mirar alrededor para ver cómo se viste la gente y cuáles son las limitaciones aceptadas de la decencia. Aunque no te digan nada directamente, puedes ofenderles al no respetar sus tradiciones.
En algunos países, a la entrada de los templos encontrarás un montón de chales o faldas largas para los turistas que van demasiado ligeros de ropa.